Dónde se ha metido el invierno???

"El mayor logro científico de este siglo tan fértil en el campo de la ciencia es el descubrimiento de que somos sumamente ignorantes; sabemos muy poco de la naturaleza y comprendemos mucho menos”
Levis Thomas

Pero qué le estamos haciendo al planeta??? Acaso es normal que en el mes de noviembre tengamos más de 25 grados a la sombra????

Quiero nieve, y más nieve, y frío, y lluvia, y nubes... y días de esos en los que sólo quiere estar bajo una manta leyendo un buen libro... Dónde se ha metido el invierno???

Si la cosa funciona... la compro!!!

"¿Crees que la física cuántica es la respuesta? Porque... no sé, en el fondo, ¿de qué me sirve a mí que el tiempo y el espacio sean exactamente lo mismo? En fin, si le pregunto a un tío qué hora es y me dice "6 kilómetros", ¿qué coño es eso?"
Woody Allen (Todo lo demás, 2003)

Desde hace unas semanas mi hermana y yo, cual especímenes extraños de alguna especie en extinción extraña, seguimos a rajatabla un ritual, nuestro ritual, que consiste en ir todos, y cada uno de los miércoles del año, al cine. Nieve, truene, relampaguee o haga las tres cosas al unísono... (y a la vez).

Lo de ir los miércoles nada tiene que ver con ahorrarnos unos cuantos céntimos por ser el día del espectador. Más bien ha sido un acto inconscientemente consciente de evitar a toda la Tercera Edad de Madrid. Y no es que tengamos nada en contra de ella, es más bien una cuestión de supervivencia. Antes íbamos los martes, pero ver “Distrito 9” rodeadas de viejecitas encantadoras tapándose los ojos mientras unos descerebrados “abortaban” los fetos de alienígenas con sonido a palomitas en explosión, nos dejó marcadas para siempre. Estoy casi segura de que no tengo días suficientes de vida para que ningún psiquiatra pueda “curarme” de tamaña impresión.

Así que volviendo de China el lunes, y volviendo a nuestra tradición el miércoles pasado, fuimos al cine… Yo convencida de que iríamos a ver “Si la cosa funciona”, y mi hermana, que ya la había visto sin mi (bruja!!!), convencida de que veríamos “La Cruda Realidad”. Película que parece haber salido de cualquier otra comedia americana cambiando nombres, lugares y motivaciones. Aunque tengo que admitir, no sin antes taparme la cara de vergüenza, que no me disgustó del todo. Y que hasta me reí. (Cosa que negaré hasta la muerte…).

Así que hice doblete semanal. Miércoles de comedia americana… Y sábado de Woody Allen, ya que difícilmente lo podría clasificar de comedia americana. Americana es, y reírte te ríes… pero como dijo el mismo Woody, “menos mal que existen los franceses”...

Aunque los “expertos” seguramente podrían poner mil peros, personalmente no deja de apasionarme esa visión amarga de la vida. Ese humor ácido que tiñe nuestro negro destino… Esa forma de calificar de gusanos al resto de la humanidad que no ha tenido el increíble honor de entrar en su triste y selecto círculo de amistades. Porque lo de Woody Allen no son amigos, son amistades. Amistades e incongruencias.

Hasta la muerte, la suya o la mía, me declaro fan acérrima de Allen

"Se viaja no para buscar el destino sino para huir de donde se parte..."

"Viajar es imprescindible, y la sed de viaje, un síntoma neto de inteligencia"
Enrique Jardiel Poncela

"Se viaja no para buscar el destino sino para huir de donde se parte"
Miguel de Unamuno

Hace una semana a estas horas estaba llegando a Madrid desde Pekín. Y he necesitado más de siete días, más de una semana, para poder escribir de nuevo en el blog. Me he tomado mi tiempo para poner en orden mis ideas. Asumir mi momento, mi viaje, mi partida... y como diría Unamuno, mi huida. Para saber a dónde fui, de dónde partí y cómo volví.

Viajar a china no es como darse una vuelta por cualquier ciudad europea, de esas que nos quedan cerca, o lo que ahora me parece, "a tiro de piedra". Allí todo es diferente, distinto, hay un abismo entre nosotros y cualquier persona con la que te puedas cruzar. Ni siquiera el inglés, idioma que te puede salvar de la "no comunicación" en casi cualquier parte del mundo, aquí puede ayudarte a algo más que a regatear con un reloj en el Mercado de la Seda.

Fuera de las cuatro paredes de los grandes mercados de la imitación, y supongo que de algún hotel de lujo de la capital china, te encuentras totalmente desamparado. Hace poco escuché a alguien decir que cuando viajes a China es como si viajaras a tu más tierna infancia. Te conviertes en un bebé que todavía no ha aprendido sus primeras palabras. Sinceramente no pensé que fuera a ser así. Hasta que planté el pie en el increíble aeropuerto de Beijing, obra de tito Foster, y descubrí que era tan cierto como que el cielo es azul (en Beijing sólo cuando lanzan los pertinentes misiles para asegurarse un cielo cristalino en el desfile de turno...).

Pekín despierta odios y pasiones. En mi caso pasiones más que odios. No me suelo permitir el lujo de juzgar civilizaciones de siglos de antigüedad, sobre todo cuando mis conociemientos de su historia son bastante deplorables. Tengo que admitirlo. Y también, porque la mayoría de nuestros prejuicios se alimentan del desconocimiento.

Tengo que admitir que hay momentos que te sacan de tus casillas. Escupen constantemente, empujan, pisan, son conservadores hasta la médula, se bloquean cuando intentas comunicarte con ellos... y un sinfín de cosas que los occidentales de "familia bien" encontramos profundamente desagradables. Cosas que nos hace llamarles guarros y estúpidos simplemente porque no les entendemos, porque las barreras culturales son demasiado altas incluso para los que no hemos dejado de estudiar pasada la treintena...

Pero también hacen cosas increíblemente hospitalarias. Si estás perdido, te llevan hasta tu destino. No se conforman en intentar decirte como llegar, quizás, porque saben a ciencia cierta que no llegarás... Te consideran casi un ser superior sólo por no tener los ojos rasgados, te sonríen como si de una extraña pieza se tratase, los niños te tiran de la manga fruto de su curiosidad... y todo ello embutido en una cordialidad silenciosa, salida de una especie de antiguo ritual.

No dudo que Pekín seguirá creciendo hasta que ya no pueda más. Hasta que la propia ciudad implosione en sí misma... Quizás vuelva en unos años, para darme cuenta de que no reconozco nada. Que nunca estuve allí, que todo fue un dulce sueño entre nenúfares, flores, farolillos y dragones. Que Pekín sólo es Pekín en el instante en que lo miras. Un segundo más allá, ya no lo es. Ya es otra cosa...

Y tu tampoco eres igual, nunca más...

Increíblemente afortunado...

"Nunca sabréis quienes son vuestros amigos hasta que caigáis en desgracia"
Napoleón


Hay pocas cosas tan ciertas, y tristes, como esta afirmación. No es que Napoleón sea uno de mis personajes predilectos, pero tengo que reconocer que inteligente, lo era sin duda.

Sólo se puede calificar como amargo, el sentimiento que te atenaza cuando descubres en tu propio cuerpo esta verdad. Napoleón hablaba de descubrir a los verdaderos amigos... pero yo llego mucho más lejos. Casi diría que nunca sabrás si tienes un sólo amigo hasta que caigas en desgracia.

He visto en mi propia familia "desaparecer" literalmente, y a la velocidad del rayo, esos amigos que pensabas que estarían a tu lado hasta el día del juicio final. Y en cambio, en un abrir y cerrar de ojos, desaparecen sin dejar huella. Sin dejar rastro. Y a pesar de todo lo que hayáis podido vivir , no los vuelves a ver jamás.

Y cuanto mayor es la desgracia, menos "amigos" seguirán a tu lado. Por eso no hay nada mejor que tener algún problemilla de vez en cuando para ir haciendo una purga... Para saber quienes son tus amigos de verdad, para saber quienes merecen la pena y quienes no. A quienes le darías un riñón, y a quien no...

Sin duda, un amigo "de verdad" es un tesoro, el mayor tesoro. Y quien llegue a viejo con un sólo amigo, no sabe lo increíblemente afortunadio que ha sido en la vida.

¿El hombre propone y la mujer dispone?

Un amigo me contó hace años una de sus teorías, de la que me reí en aquel momento, pero que ahora me doy cuenta que es la mayor verdad que he oído nunca... Él afirmaba que las mujeres siempre eligen, deciden y siempre, siempre, siempre se salen con la suya.

Si un hombre se enamora locamente de una mujer, puede hacer lo que sea, todo lo que se le ocurra, hasta regalarle la luna con un lacito rojo... que si a ella no le gusta, no tiene nada que hacer. Puede intentarlo hasta la saciedad, pero siempre será ella la que "disponga", la que diga la última palabra, el sí quiero...

En cambio, si una mujer se enamora locamente de un hombre, y si es lo suficientemente insistente, tiene muchas más posibilidades de que él termine cayendo, termine picando con un tierno e inocente corderito... (aunque sólo sea para que ella le deje en paz...) Según esto, aquel dicho que dice "el que la sigue, la consigue", sólo se aplicaría a las mujeres.

Si traslado esta teoría a mi vida personal tengo que decir que corroboro palabra por palabra. Hasta el último acento, hasta la última coma... No han sido pocos los amigos que en algún momento han intentado algo más conmigo (tampoco han sido cientos, no nos vayamos a engañar...). Y en ninguno de los casos yo quise nada con ellos. Para mí eran amigos, como hermanos... Quién sabe qué hubiera pasado si hubiese dicho que sí, quizás hubiesen sido las parejas perfectas, pero nunca les di la oportunidad.

Y al contrario, los hombres con los que he estado pueden pensar que me conquistaron... pero he de decir que también fui yo la que me dejé "conquistar". Con todos yo ya había decidido que estaría con ellos antes incluso de que ellos mismos lo supieran.

Aunque tengo que decir que siempre hay alguna excepción. Pero más que amor, "mis" excepciones deberían llamarse sexo... Quizás en esas ocasiones ellos me escogieran a mí, pero eso qué importa... fueron momentos, que aunque intensos y apasionantes, duraron apenas un suspiro... Y aunque suene un poco frívolo, ahora, con el tiempo, cambiaría muchos años de "amor" por suspiros de pasión.

Que si está bien, o si está mal... ¿Quién lo sabe? Supongo que ni lo uno ni lo otro, es simple naturaleza humana. Supongo que las cosas serían diferentes para las mujeres si no tuviéramos que "decidir" siempre, rol que nos hemos impuesto nosotras solitas. Quizás seríamos menos rígidas, más impulsivas, más ingenuas... Qué bonito sería dejarnos llevar como una pluma por el viento...

Aunque eso no está dentro de nuestra femenina, no? Eso de dejarse llevar... Nos gusta tener bien controlada la situación, cada pequeño detalle... Y con el sexo no digamos... Por todos es conocido en cansancio, el dolor de cabeza, el "ahora no me apetece", el "mañana", el "los niños están despiertos", el... bla, bla, bla.

Creo que la mujer moderna se ha cargado de responsabilidades que no le corresponden, responsabilidades que los hombres estarían encantados de compartir con ellas, pero que ellas no les dejan. Como si nos estuvieran quitando algo, nuestro poder, el poder que tenían nuestras abuelas de "mandar" en casa... Pero ahora ya no estamos sólo en casa. Estamos en casa, en al oficina, en el colegio... y no podemos "mandar" en cada rincón de nuestras vidas, de nuestras parejas, de nuestras familias...

Hay que dejar algo de responsabilidad para ellos, y para que nosotras tengamos nuestros momentos de impulsividad, la fantasía, para jugar, para no pensar en nada, para dejarnos llevar... Incluso para hacer las cosas mal y que le planta Tierra no deje de guirar alrededor del sol. O para no hacerlas, para no hacer nada. Simplemente para escuchar el silencio que nos rodea, nuestro silencio...

Simplemente para escuchar...

Qué les pasa a los hombres

"Hay tres cosas que jamás he podido comprender; el flujo y reflujo de las mareas, el mecanismo social y la lógica femenina"
Jean Cocteau

"La mujer no ha nacido para que se le comprenda, sino para que se le ame"
Federico García Lorca

"Se entiende a las mujeres como se entiende a los pájaros. Por intuición, o de ninguna manera"
Henri-Frédéric Amiel

Hace unos días fui al cine a ver "Qué les pasa a los hombres", y más que un film holliywodiense, me pareció un exhausitvo y profundísimo estudio de sociología femenina. Y digo esto, porque me pareció tan real como la vida misma... si no más...

No hay un sólo comportamiento de las protagonistas femeninas que no haya visto una y mil veces en la vida real. Y lo mismo pasa con los hombres. Es extraño, y triste, que seamos tan simples como para ser estereotipados en una película con tal grado de acierto.

Como pensaban Amiel, Lorca o Cocteau, las mujeres somos totalmente indescifrables para el sexo contrario. Nunca entenderán, ni comprenderán, ni compartirán ninguno de nuestros "extrovertidos y enrevesados"pensamientos.

La película, que originariamente se llama (más o menos) "A él no le gustas", nos relata la historia de unas cuantas mujeres, y sus reacciones con los hombres, desde las primeras citas hasta el matrimonio. Incluyendo el estúpido y siempre inacertado intento de descifrar las "señales" que ellos les mandan, siempre con la esperanza de ser la "excepción" a la regla.

Realmente la película no es nada del otro mundo, pero te ríes viendo lo "simples" que somos las mujeres en la realidad, por mucho que los hombres digan cosas como que se "nos entiende como a los pájaros, por intuición o de ninguna manera". Y lo "estúpidos" que son los hombres al no "ver" lo que nos pasa por la cabeza. No somos difíciles de entender, simplemente somos irracionales. Y eso no es tan complicado de "intuir"...

Los hombres "comprenderían" el comportamiento de las mujeres, simplemente siendo conscientes de nuestra mayor debilidad. La falta de realidad y el exceso de imaginación que nos caracteriza, por lo menos en lo relativo al sexo opuesto.

¿Por qué las mujeres siempre pensamos que ellos "cambiarán" con nosotras, que con nosotras serán diferentes? "A ella le puso los cuernos 33 veces, pero conmigo será diferente... A mí me quiere de verdad..." Es tan estúpido... tan poco "científico". Por qué no aceptar desde el primer momento que son como son, y que serán siempre como el mismísimo día en que les conocimos. Pues no. Nosotras nos emperramos en montarnos la película de la historia, con un final feliz al mejor estilo americano. Idealizando al pobre hombre de turno hasta más no poder, convirtiéndolo en quien no es, y en quien nunca será, salvo en nuestras mentes. Y como no podemos vivir en nuestras mentes... Así nos damos los batacazos que nos damos.

Aunque lo he visto multitud de veces a mi alrededor, en general no tiendo a idealizar a nadie. Un tío es lo que es, y es como es... y siempre he pensado que nadie cambia casi nunca... (Al igual que nosotras, claro está). Volvemos a repetir los mismos errores una y otra vez. Aunque no queramos... Y no es nuestra culpa. Lo llevamos en nuestra naturaleza, en nuestros genes, y cuanto antes lo aceptemos, mejor que mejor...

Aunque para ser sincera, donde si me "calaron" hasta lo más profundo, es en las estúpidas excusas que nos inventamos para justificar a un tío. Que no nos llame, o no venga, o llegue tarde, o... (cualquier cosa que haga un tío a la que se le pueda asociar una estúpida excusa que sólo nos creemos las implicadas). Aunque para ser totalmente sincera, es algo de lo que me he curado con la edad...

¿Por qué nos cuesta tanto "aceptar" y "ver" que un tío no quiere estar con nosotras? No es algo tan horrible. Hay miles de hombres y aplicando a esta realidad esa otra realidad que dice "para gustos, colores", lo más lógico es que a la inmensa mayoría de los hombres no les gustemos. Igualmente que a mí no me gustan la inmensa mayoría de los hombres con los que me cruzo. De hecho, puedo contar con los dedos de una mano los hombres que me han "atraído mínimamente" en el último año.

Pues eso, aceptemos que somos como somos, y que los hombres son como son... Y limitémonos a gastar nuestras energías con los hombres que nos dicen (y no mediante estúpidas"señales" que sólo creemos entender nosotras) que les gustamos... Así de simple!!!

¿Dónde c* he metido mi libro de instrucciones?

"Siempre hay un poco de locura en el amor, pero siempre hay un poco de razón en la locura"
Friedrich Nietzsche

"La verdadera locura quizá no sea otra cosa que la sabiduría misma que, cansada de descubrir las vergüenzas del mundo, ha tomado la inteligente resolución de volverse loca"
Heinrich Heine

Hoy alguien me ha dicho que se me va "mucho la olla". Y ciertamente me ha dejado preocupada. No por eso de que se me vaya la olla, algo ciertamente constatado por todos los que me conocen. Pero eso de la gente que no me conoce "tan al detalle" también vea este hecho vergonzoso tan evidente, claro, cristalino, diría yo, si que empieza a preocuparme...

Y sólo por preguntarme si existen centros para "hacer espiritualmente las paces" con estrellas del rock latino... Sinceramente, el hecho de odiar cualquier cosa daña mucho mi karma, y querer deshacerme de todo este odio acumulado desde el año 2.000 no es nada de lo que me deba avergonzar... Seguro que todas mis arrugas se deben a eso... (y que conste que arrugas, arrugas, tengo pocas. Gracias a la herencia genética de mi madre, todo hay que decirlo...).

Todo empezó cuando le dije a E que odio a cierto grupo de rock (si se puede llamar a eso rock) latino, que empieza por M... y acaba en Á (cuatro letras, para ser más exactos). Es un odio visceral, que no puedo controlar, y que gracias a Dios, sólo "aflora" cuando escucho alguna de sus "tristes" canciones.

¿Y qué culpa tengo yo de haber coincido con ellos durante más de 12 horas en uno de sus conciertos (y posterior fiestuki) en Las Ventas allá por el año 2000? Llegué a Las Ventas, y me fui directa a la mesa de sonido (mi novio por aquel entonces era el técnico de monitores) y de allí, a la fiesta que dieron en Las Ventas. Y por razones que ahora no voy a detallar, de allí nos tuvimos que ir a Kapital. Y lo que vi aquel día hizo que cualquiera de sus canciones me den ganas de vomitar. No daré más detalles porque respeto a todas las criaturas de Dios, incluso a los seguidores de M__Á. Y no quiero fomentar más odio en este mundo tan plagado de este oscuro y enfermizo sentimiento...

¿Que se me va la olla? Pues seguro que sí... Mi idea no es tan descabellada. En china hay centros de desintoxicación para los "enganchados" a Internet... ¿Por qué no hacer un centro para "desintoxicarse" de estos sentimientos tan profundamente arraigados contra "algunas" estrellas del rock (y repito, si se le puede llamar rock...) latino? Yo entraría allí diciendo "Hola, me llamo Elsa y odio a M__Á." Y las cabezas de los otros "odiadores" a "algunas" estrellas del rock, se girarían y me dirían en un tono aterradoramente tranquilo, "Te queremos Elsa". Seguramente mi karma, totalmente acojonado por todas esas cabezas amenazadoras, quedaría limpio como una patena... y podría volver a cantar sus "tristes" canciones. Aunque sinceramente, creo que para llegar a eso la única opción sería que me abriesen el cráneo y el Dr. House de turno me extirpase la "lonchita" de cebero donde almaceno mis recuerdos de odio a estrellas del "rock latino"...

¿Que estoy loca?, es evidente... y lo pueden constatar los archivos del Centro de Salud Mental de Majadahonda (es broma!!!!... o no). Pero en la locura uno puede encontrar más paz y sabiduría que en cualquier otro sitio. De sobra es conocido por todos que los "cuerdos" (o sea, vosotros) no sois muy felices que digamos (o por lo menos un porcentaje preocupantemente alto)... Y si para ser feliz uno tiene que perder (parcialmente) la cabeza, pues bienvenida sea semejante "pérdida". Como podría haber dicho Dios en su momento, "dejad que los locos se acerquen a mí"... Aunque eso es algo que ya me pasa con "demasiada" frecuencia. Así que que se acerquen, pero con moderación...

Mi ex me preguntaba siempre dónde coño había metido mi libro de instrucciones. Personalmente creo que vine al mundo si él... En algún lugar debió quedarse. Alguien tiene dos, y yo no tengo ninguno. Menuda putada!!! Pero en contrapartida, recibí esa pequeña dosis de locura y fantasía que me lleva a lugares donde otros no pueden llegar. ¿Y hay más placer que ese?